Orquídeas

La flor que nunca decepciona

Ya sea como flor cortada o como planta de interior, la orquídea siempre da un toque de elegancia y distinción, especialmente las blancas con algún toque de color intenso. Si quieres ganarte la atención y la admiración, no lo dudes: la orquídea nunca decepcionará.

Iluminación: Es muy importante que tenga mucha luz, pero nunca sol directo. La ubicación más adecuada es cerca de una ventana con luz tamizada por un visillo.

Ambiente: No soporta la sequedad del ambiente ni las corrientes de aire. Si hay calefacción o hace mucho calor, poner guijarros o preferiblemente bolitas de arcilla en el plato y mantener siempre con agua, sin que toque el tiesto.

Riego: El sustrato siempre debe estar húmedo pero nunca encharcado. La frecuencia del riego dependerá de la temperatura ambiente. Como suelen usarse tiestos transparentes para su cultivo, si las raíces están verdes, tiene humedad suficiente y no habrá que regar; si tienen color blanquecino, necesita aumentar la frecuencia del regado. El método preferible es por inmersión de 10 ó 15 minutos y, después, retirar el exceso, al menos, dos veces a la semana.

Abono: Es preferible usar regularmente un abono foliar específico para orquídeas, sin rociar sobre las flores. En la época de prefloración, usar fertilizante favorecedor de la floración. Nunca abonar si la planta ha sufrido deshidratación: realizar un riego normal, esperar unos días y, después, abonar.