San Valentín, el amor y las flores

Todos sabemos que San Valentín se relaciona con el amor entre la pareja. Pero, ¿sabemos de dónde viene esta tradición o por qué se regalan flores a la persona amada en ese día?

Lógicamente, todo tiene un origen. En este caso, tenemos que retrotraernos hasta el siglo III d.C., en plena época del Imperio Romano. Entonces se pensaba que, si los soldados jóvenes se casaban y formaban una familia, esto les iba a restar capacidad militar: se opondrían a que fueran trasladados a otras partes del Imperio o no entrarían en batalla con igual ímpetu. Por eso, se prohibió casarse a los jóvenes.

Pero un sacerdote cristiano, Valentín se llamaba, se negó a hacer caso y siguió celebrando a escondidas matrimonios entre los jóvenes. Las autoridades no tardaron en enterarse y lo detuvieron: por cristiano y por celebrar matrimonios. Tras un breve juicio, lo ejecutaron un 14 de febrero.

Este hecho quedó en la memoria de los jóvenes y fue pasando de generación en generación. También la Iglesia Católica se encargó de fomentar este recuerdo y de extenderlo a todas las partes, primero, del Imperio y, después, del resto del mundo. Por eso, la de celebrar el amor entre la pareja el 14 de febrero se puede considerar ya como una tradición global: la vemos en casi todos los países, aunque con pequeños matices diferenciadores y ya prácticamente sin vinculación religiosa.

Y, ¿por qué esa relación de San Valentín con las flores? También dice la tradición que una chica, que había curado su ceguera gracias a la intervención milagrosa del sacerdote Valentín, para conmemorar su recuerdo plantó un almendro en las cercanías de su tumba. Como los almendros son los primeros árboles que florecen y su floración coincide con el 14 de febrero, la relación estaba servida: San Valentín, el amor y las flores.