El poto: el gran superviviente pero muy desconocido

Quizá, el poto sea la planta de interior más habitual en el mundo. Su facilidad para adaptarse a casi cualquier condición, su fácil reproducción, además de su gran vistosidad y belleza, hacen de ella una de las plantas preferidas tanto por expertos como por principiantes.

Pero, aunque sobreviva a casi todo, también requiere unos mínimos cuidados para tener nuestro poto en la plenitud que puede llegar a mostrar y que en muy pocas ocasiones vemos realmente. Sólo hay que imaginarse que, en su ambiente natural, sus tallos pueden llegar a medir más de 20 metros y tener unas hojas de una envergadura muy considerable, a diferencia de las pequeñas que solemos ver.

La primera cuestión que debemos tener en cuenta es que es una planta tropical del suelo de la selva. El poto va extendiendo sus tallos por el suelo lo más rápido y lejos que pueda, hasta que consigue un soporte por el cual trepar hacia la luz. Por eso, las hojas se irán haciendo cada vez más grandes si tienen luz suficiente y van subiendo; si van en horizontal o bajando, los característicos potos colgantes, las hojas tienden a hacerse cada vez más pequeñas y separadas entre sí.

Iluminación: Mucha luz pero no sol directo o, al menos, pocas horas y cuando es más suave. Con poca luz, sobrevive pero perderá el variegado de las hojas o, incluso, las propias hojas.

Ambiente: Soporta la sequedad del ambiente, incluso de habitaciones con calefacción, pero agradece muchísimo la pulverización de agua sobre sus hojas: en verano, incluso a diario. Prefiere localizaciones que no bajen nunca de los 10º.

Riego: Hay que dejar secar el substrato entre riegos. Es muy sensible al exceso de riego: si nos pasamos, las hojas amarillearán, se caerán e, incluso, pueden acabar pudriéndose las raíces y morir. Mejor quedarse corto que pasarse: no soporta que el substrato esté siempre húmedo y mucho menos encharcado.

Abono: Cada 15 días en primavera y verano. Una vez al mes en otoño e invierno. Si las hojas amarillean, puede ser por falta de hierro; la solución es aportar quelatos de hierro en las dosis especificadas por el fabricante.

Consejos: Despuntar las ramas periódicamente para hacer más compacta la planta. Esos despuntes se pueden usar como esquejes para nuevas plantas simplemente metiéndolos en agua unos días, hasta que empiecen a apuntar las nuevas raíces. Después plantar en una maceta nueva.