El origen de los ramos de novia

Es algo ancestral que las novias se acompañen en el día de su boda con ramos de hierbas aromáticas o, más tarde, de flores.

Según algunos historiadores, ya desde el Antiguo Egipto se usaban ramilletes de hierbas aromáticas (tomillo, menta, laurel, etc.) para ahuyentar los malos espíritus y para proteger la unión de los novios en su futura felicidad y abundancia.

Incluso, en determinadas épocas, estas hierbas eran comidas por los novios después de la ceremonia porque se les presumían ciertos poderes afrodisíacos.

En otras épocas, los ramos eran entregados como ofrendas a los dioses para que favorecieran la felicidad de la nueva pareja y tuviera una descendencia sana y abundante.

Poco a poco se fue cambiando el uso de hierbas aromáticas por flores, que siempre han representado la fecundidad y la abundancia, la vida a fin de cuentas.

En la Edad Media esta tradición oriental fue llevada por los cruzados hasta Europa y se empezó a usar el azahar como la flor predilecta, porque su intenso aroma rodeaba y recubría a la novia, de ahí que las bodas se celebrasen en primavera.

Durante el siglo XIX, se generaliza el uso de distintas flores, especialmente a partir de la boda de la Reina Victoria de Gran Bretaña, que usó caléndulas. En esta época, las flores se convirtieron en una forma de comunicación secreta entre los novios: cada flor tenía un significado, el "lenguaje de las flores", y la novia elegía qué flores usaría en su ramo según su significado.

También se generalizó la moda de adornar la iglesia con flores y que los novios y los invitados llevasen flores como adornos en su vestimenta, tradición que aún persiste.

A principios del siglo XX, con la crisis mundial que supuso, los ramos adquirieron un estilo mucho más sencillo y se empezaron a elegir las flores por su forma y color sin más significado, que es lo que se mantiene hoy.

El ramo de la novia es algo más que un simple complemento tradicional: es el reflejo de su personalidad, es su sello de identidad. Por eso, cuando la novia regala su ramo a alguien, regala mucho más que unas flores bonitas: regala parte de su personalidad, una parte de sí misma.