Azaleas, la exuberancia de la floración

Las azaleas son plantas con una floración espectacular (generalmente en rojo, rosa o blanco) a finales de invierno pero que resultan un poco difíciles de cuidar. De todas formas, conociendo sus necesidades es posible disfrutar de ellas en toda su belleza.

Hay que tener en cuenta algunas cuestiones fundamentales en el cultivo de las azaleas. Si nos olvidamos de alguna de ellos, la planta sufrirá mucho o, incluso, podría llegar a morir en muy poco tiempo.

Riego

Necesita mucha humedad en el sustrato, que esté permanentemente húmedo. Conviene ponerla en un plato y que esté siempre lleno de agua, para que vaya absorbiendo continuamente el agua que necesita. Cuidar mucho que el plato no se vacíe por completo.

También le viene muy bien pulverizar frecuentemente las hojas, especialmente si está en interior. Hay que cuidar de no mojar las flores porque se estropearán.

Es importante que el agua que usemos para regar o para pulverizar no tenga cal, le perjudicaría mucho. La mejor es agua de lluvia, pero agua embotellada también valdría.

Iluminación

Mucha luz pero nunca luz directa. Si le da el sol directamente se quemarán las hojas y las flores y llegaría a morir la planta.

Sustrato ácido

Las azaleas necesitan un tipo de suelo especial; en otros suelos las hojas amarillearán, se caerán y no sobrevivirá. El suelo debe ser ácido. Podemos comprar substratos específicos para azaleas y rododendros en centros de jardinería. También se pueden usar correctores de acidez.

Temperatura

Prefiere las temperaturas frescas, por lo que no es conviente tenerla en habitaciones con calefacción. Incluso, se puede poner al exterior, cuidando de que no le dé nunca el sol ni las heladas fuertes.

Abonado

Conviene utilizar fertilizantes específicos para plantas acidófilas; si no los encontráramos, con uno específico para plantas de interior con flor podría ser suficiente.

Otros consejos a tener en cuenta

  • Quitar todas las flores marchitas.
  • Podar “fuerte” después de la floración. Esto hará que rebrote con fuerza y florezca más la próxima temporada. La poda consiste en cortar todos los ramos del año ya florecidos dejando sólo 2 ó 3 yemas axilares
  • Trasplantar a una maceta un poco más grande después de la poda.
  • Un mes después de la poda, empezar a abonar.

 

Se puede cultivar en suelo si no le da el sol en ningún momento pero tiene una posición con alta iluminación, mantenemos la humedad y le proporcionamos un tipo de suelo ácido. En condiciones adecuadas, puede llegar a alcanzar entre 1m y 1,5m de altura.